Antecedentes

El interés por la conservación de la naturaleza llevó en 2001 a un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga a realizar un primer viaje al Estado de Amazonas de Venezuela en el marco del proyecto “Mejora de la conservación de especies amenazadas y en peligro de extinción en el Parque Ornitológico El Retiro Málaga, España”, financiado por los fondos FEDER de la Unión Europea y por el Ministerio de Educación y Cultura de España. El objetivo de dicho viaje era estudiar la posibilidad reintroducir en su hábitat natural especies amenazadas de crácidos (llamados pajuís en Venezuela) criadas en cautividad. Se visitaron, en colaboración con la Zona Educativa del Estado Amazonas, las localidades de San Juan de Manapiare, Tencua, La Esmeralda, Mavaca y San Fernando de Atabapo.

Para continuar con el estudio de los problemas de conservación en el Estado de Amazonas, en 2006 se inició un nuevo proyecto con el objetivo de abordar la conservación de las especies integrando el conocimiento tradicional de las comunidades indígenas y el conocimiento científico, prestando especial atención a los aspectos educativos. Este proyecto, titulado “Desarrollo rural, gestión de reservas naturales y promoción de la educación ambiental en ayuntamientos del estado Amazonas (República Bolivariana de Venezuela)” y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, se realizó en cooperación entre la Universidad de Málaga y la Universidad Central de Venezuela. Así, en febrero de ese año se realizó una visita preparatoria a Puerto Ayacucho y a San Fernando de Atabapo, y en julio un equipo de trabajo integrado por personal de la Universidad de Málaga, del Ministerio del Ambiente de Venezuela y de la Zona Educativa del Estado, realizó una visita a diferentes comunidades de los municipios de Atabapo, Manapiare, Maroa y Río Negro. Las comunidades visitadas fueron: Caño Mure, Primavera, Cáscara Dura, Minicia Vieja, Marueta, Marieta, Tencua, San Juan de Manapiare, Aguas Mansas, Victorino, Guzmán Blanco, Comunidad, Solano y Chapazón. Se trato con 12 etnias indígenas diferentes: Yeral, Beniva, Baré, Curripaco, Warekena, Piapoco, Guajibo o Jivi, Maco, Piaro o Wóótiga, Puinave, Yanomami, Ye´kuana.

Exceptuando Caño Mure, todas las demás elaboraron un material sobre los animales más importantes para cada una de las comunidades. En Marieta y Marueta se hicieron tres grupos diferentes para elaborar las fichas del material. En Manapiare se constituyeron 6 grupos y cada uno de ellos correspondía a un pueblo indígena diferente. Algunas comunidades están formadas por un único pueblo indígena, mientras que en otras, como San Juan de Manapiare o Solano, conviven diferentes pueblos indígenas dentro de la comunidad.

A continuación podéis ver los participantes y el recorrido realizado en la expedición del 2006:

Participantes en la expedición 2006Trayecto realizado en la expedición de 2006
Cada grupo de trabajo establecía la lista de los 10 animales más importantes para la comunidad, y se elegía uno de ellos para profundizar más en su evaluación. Del animal seleccionado se realizaba la descripción física y la de sus hábitos, la situación de las poblaciones de la especie en el territorio de influencia de la comunidad, se analizaba el papel cultural de la especie, se realizaban propuestas para su conservación y, finalmente, se elaboraba un dibujo del animal.

De vuelta en España se analizó la información recogida durante la expedición científica, se seleccionaron las 4 especies más frecuentemente elegidas por las comunidades y se recopiló para ellas toda la información relevante aportada por las distintas etnias en sus correspondientes fichas. A todo esto se le añadió alguna información científica y el resultado se compiló en un documento en forma de libro.

En el año 2007 la AECI aprobó un nuevo proyecto titulado “Utilización de las TIC para el desarrollo de los pueblos indígenas y uso social de su idioma. (Republica Bolivariana de Venezuela)”, también en cooperación entre la Universidad de Málaga y la Universidad Central de Venezuela. Se realizó en junio de ese año una nueva visita a las comunidades de Atabapo, Primavera, Cáscara Dura, Minicia Vieja, Aguas Mansas, Victorino, Guzmán Blanco, Comunidad, Solano y Chapazón, en las que se presentó el documento con los primeros resultados de la expedición anterior. El objetivo de esta visita fue que las comunidades revisaran el documento e hicieran las modificaciones que considerasen oportunas y elaboraran propuestas de conservación de especies consensuadas por las distintas comunidades.

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